La cajita de recuerdos

Ella, como todos, tenía una cajita de recuerdos olvidada en algún lugar escondido. Pero los lugares escondidos a veces se topan con nosotros, o nosotros con ellos, y entonces no nos queda más remedio que investigarlos… Y ocurrió, se topó con ella ese día y, al hacerlo, se vió reflejada en su pasado, pero no sólo en ese que había dejado atrás, sino también en el que se había traído y la acompañaba en el presente.

Cuando abrió aquella caja, la caja tenía una flor marchita que aún prevalecía, una carta olvidada que se perdió en su memoria y utensilios varios, algunos inertes y otros que reutilizó, pensando que, quizás, dentro de poco, pasarían a formar parte de una nueva caja de recuerdos condenada al olvido en un nuevo lugar escondido…Fue entonces, revisando aquella caja olvidada que había venido a sus brazos, cuando lo supo, cuando entendió que nosotros, en cierto modo, también somos esa cajita de recuerdos que yacía entre sus manos…

De recuerdos que queremos sacar de nuestra memoria y recuerdos que nos permiten sonreir cuando estamos tristes. De recuerdos que nos recuerdan lo que hemos aprendido, y de otros que nos recuerdan lo que debemos olvidar. De recuerdos que nos enseñan lo que somos, lo que hemos sido y lo que podríamos llegar a ser. De recuerdos que nos recuerdan las personas que merecen la pena y las que no, y de los que nos recuerdan cual sería la mejor forma de hacer ahora las cosas. De recuerdos que nos convierten en profesionales, en personas, en padres y en buenos padres, en hijos, en amigos, en compañeros, en ejemplos. De recuerdos que nos hacen libres y de otros que nos condenan. De recuerdos que nos permiten seguir soñando o volver a poner los pies sobre la tierra. De recuerdos…en fin, multitud de recuerdos, que nos hacen personas, recuerdos que nos recuerdan que es bueno guardar y cuidar con recelo nuestra propia cajita.

Alzó la mirada, se miró en el espejo, sonrió y vació la cajita, porque supo también que a veces es necesario empezar de cero. Sabía que pronto otros recuerdos llenarían aquella cajita nostálgica que ahora estaba triste, y sabía también que, esta vez, cuidaría mejor sus pensamientos…

Por: Lidia Villalobos (España)

laciudaddelasnubes.com


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3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Todos la tenemos en algún rincón, y la abrimos cuando la necesitamos.

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  2. Completamente de acuerdo contigo Fabio 🙂

    Gracias por tu comentario!!

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