En el parque de las palomas,
Demasiados precipicios asoman,
Un banco como almohada,
Unos zapatos cansados que andan,
Los sueños oxidados que se marchan.
Y nunca supo cuando tuvo el poder,
De ser un hombre invisible.
No escapa del estanque,
De la fe imposible.
Demasiados principios que se ahogan,
Un pacto perdido con su alma,
Mientras los dueños olvidados le aclaman.
En el parque de las palomas,
Se cuentan mil anécdotas,
Casi todas llenas de dolor, hambre y sed,
Escribe en la piel de su memoria,
Su futuro incierto sin red.
Cada noche escoge una estrella,
Para abrazarla de momentos,
Desahogándose relatando sus historias.
En el parque de las palomas,
Con sus luces de navidad que adornan,
Las cruces del frío sin tregua,
El corazón y su naufragio,
Que lo contempla.
Nunca supo cuando tuvo el poder,
De ser tan valiente,
No existe guerra más dolorosa,
Que dormir a la intemperie.
En el parque de las palomas,
Ya no vuela libre,
Ni siquiera la conciencia.
Por: Raúl Zambrano (España)
deunalmaotra.es
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