¿Y ahora qué va a pasar?

¿Y ahora qué va a pasar? – le dije dudosa, mientras clavaba mi mirada en él. No sabía lo que quería en mi vida, no sabía para qué estudiaba una carrera, no sabía como había llegado hasta allí, lo único que sabía era el sentido que él le daba a todas mis respuestas.

El silencio se hizo, nuestras miradas hablaban por sí solas, estuvimos como 10 minutos sin dirigirnos la palabra, hasta que yo cogí la iniciativa.

Ese beso – pasé mi lengua por mis labios – es lo que llevo esperando toda mi vida, llevo esperando esto desde hace mucho tiempo, pero también sé que este beso nos puede sentenciar de por vida. Sé como eres, ¡incluso te conozco mejor que nadie!, por eso… – tragué saliva, no sabía como iban a afectar mis palabras a ambos – A la mínima que te entre miedo saldrás corriendo, huirás como un cobarde. Y yo, yo no podré soportarlo. No quiero que te arrepientas de cada uno de tus actos, no quiero ser aquella persona que lucha sin cesar en una batalla perdida. No te quiero, sé que no. Estoy cansada de que te salgas siempre con la tuya. No soy un juguete que puedas manejar a tu antojo. – le dije, apartándome de él con todas mis fuerzas.

Has cambiado.
¿Qué esperabas? ¿Pensabas que iba a seguir aquí siempre esperándote?
¿Y entonces por qué lloras?
Porque te quiero, porque nunca había sido tan feliz con alguien desde que te vi en aquella esquina, porque lo que siento por ti no se compara con nada de lo que he sentido antes. Porque cada vez que me acuerdo de ti, me acuerdo de esa risa que me salía del alma que solo tú has conseguido que el mundo vea.
Pero eso que dices es bueno, eso supone que podemos tener una segunda oportunidad. – sus ojos y su corazón sabían que no.
Eso lo supone todo. Me tengo que marchar, no pensaba que fuera tan duro, pero con el tiempo me lo agradecerás. – esa fue la última sonrisa que le dediqué.

Me levanté y puse rumbo a la salida. No fui capaz de seguir mirándole a los ojos, de seguir creyéndole. No sabía que esto me iba a afectar tanto, pero ya lo había hecho. Ya había terminado. Ya le había puesto punto y final. Él hizo lo mismo, sabía que lo mejor era que estuviéramos separados, por eso no intentó pararme los pies.

“Nunca conseguí olvidarte, nunca conseguí que nadie volviera hacerme sentir lo mismo, nunca conseguí reír de aquella manera y nunca volví a entregarme a nadie, porque nunca dejé de amarte.”

Por: Edelsteine (España)

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ufffff qué triste me ha parecido

    Le gusta a 1 persona

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