Sabes a soledad.
Recorres mi cuerpo,
los sentidos excitados
a tu áspero andar.
Pasión instantánea,
mi sexo desnudo descubierto
por tus manos que tocan
una melodía.
Los labios arden,
la sangre hierve.
Al calor de las sábanas mis dedos
exploran tu silueta.
Sexo siendo sólo sexo,
penetro con rudeza tu feminidad.
No fue más que un encuentro,
las ganas saciadas y el tenue fuego
se ha consumido ya…
Sabes a pudor
a decadencia
a dolor del pasar de los años.
Placer ahogado en un beso de despedida.
Dueles.
Duele tu mirada al apagarse cuando cruzas la puerta de la frígida habitación.
Duele tu abandono victorioso
con las ropas entrepuestas
y sin dejar un solo rastro de ti.
Dejas sobre mi cuerpo
las huellas de tus labios,
desdibujas mi sexo
tatuado en tus manos.
Con el alba apenas al ras del ventanal
va naciendo con tu ausencia la mañana
Y de nuevo el monótono amanecer,
el café amargo inundando mi garganta,
las colillas de tabaco,
la poesía mal escrita.
Y yo tan abatida, tan miserable, tan entregada… tan de ti.
Por: Andrea Canabal (México)
instagram.com/andreacanabal
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