Me precipité a sus espaldas
intentando sujetarnos,
me derrumbé en el intento
de edificarme a su lado.
No fue suficiente asechar
a mis demonios para abrazar los suyos
ni clavarme en las pupilas
una mirada incapaz de sostenerse.
Mi soledad
mis ganas
mi necesidad
mi amor
-de ella-
no fueron suficientes.
Se fue y ahora solo queda
sino revoluciones perdidas,
utopías monógamas abandonadas,
roces que se tornan a herida
y no cicatrizan jamás.
Miradas inevitables
-tan inevitables como ella-
que lastiman y te acarician como un consuelo.
Por: Andrea Canabal (México)
instagram.com/andreacanabal
Únete a nuestras redes:




Replica a anisioluiz2008 Cancelar la respuesta