Obsesión por sonreír a todas horas.
Obsesión por perseguir las modas.
Obsesión por seguir a líderes de pega,
que no pegan ni con cola
en tu devenir de seda.
Obsesión por salir de copas,
por reír con ganas de llorar,
por follar sin ganas, sin gomas,
porque sí…
Obsesión por servir a personas sin nombre.
Obsesión porque se asombren
de la careta que muestras
en cuentas en las redes
que no cuentan lo que eres.
Obsesión por contar lo que no debes,
por ocultar tu alma bajo andrajos de soledad,
soledad vestida con guirnaldas.
Obsesión por verte perfecto por fuera
y roto por dentro.
Obsesión por carteras repletas,
obsesión por el quiero y no puedo.
Obsesión por cuerpos obscenos
de curvas perfectas.
Obsesión por el espejo,
reflejo de tus penas.
Obsesión por pasiones sin pasión en las venas.
Obsesión porque la sesión se acaba
y tú no encuentras tu meta.




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