Prefiero pedir permiso a pedir perdón,
excepto si se trata de amor,
entonces cojo la llave del corazón
y abro de par en par sus siete puertas.
Prefiero pasar desapercibido,
excepto si se trata de reír,
entonces lo hago a carcajadas
aunque la gente se gire para mirarme,
al fin y al cabo la risa sirve para contagiarse.
Prefiero ser real a ser perfecto,
en este caso sin exceptos,
me gustan las verdades sin peros.
Prefiero viajar por tu ombligo
aunque pierda el equilibrio,
prefiero tratar de volar
sin desgastar ni un te quiero.
Prefiero la primavera al invierno,
soñar sin quimeras,
vivir en tu cuento.
Me gusta cuando un desconocido
me dice buenos días,
entiendo que al ser persona debería
ir de la mano la conciencia del respeto.
Prefiero callar a hablar de más,
andar sin pisar las rayas,
esquivar el rencor del mapa,
ordenar y desordenar infinitamente
las mil coordenadas
que tiene tu cuerpo.
Me gusta bailar en silencio,
dormir viendo la tele,
despertarme con tus besos.
Me gustan los lunes y el mal tiempo,
los gatos y la vida,
desde que estás tú.
Después de todo,
las estrellas fugaces
también piden deseos
cuando te ven pasar.
Por: Raúl Zambrano (España)
deunalmaotra.es
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