Meteorita

—¡Luna!, ¿qué te cuento hoy de mí? —preguntó el taciturno viajero, buscando respuesta alguna en la vía láctea.

El cielo espabiló su cara y una sutil sonrisa habló.

—Háblame de ella —dijo el ansioso satélite.

Hubo unos minutos de silencio y se podían percibir puntos suspensivos en el aire. El viajero dejó escapar un suspiro y pasó sus ásperas manos por su desaliñado cabello.

Los ojos de aquel hombre aparentaban estar más despiertos; él ya no parecía estar cansado. Daba la sensación  de que  se animó al escuchar tal cuestión. Cerró aquellas esferas grises por un pequeño intervalo y recitó:

—Ella…

Abrió su silente mirada y siguió.

—Ella logró embelesar mi alma, desnudarla, abrirla y desmenuzar cada pedacito de ella. Es quien robó mi esencia sin consentimiento alguno.  Ella logró más que amor en mí, quizá una palabra nueva  con una definición que aún no existe. Alcanzó las metáforas de mi mente y pudo cautivar mis pensamientos en el extraordinario arco de su rostro, ese arco que posiblemente estaba cargado con una sagaz flecha, esa que sin piedad me dio. Ella le dio vida a mi poesía, ella es la poesía en mi vida; mis versos, mis poemas, mis composiciones… mi arte.

—Pero… Luna… —con su afligida boca murmuró.

—¿Qué sucede, joven explorador? —con voz de duda preguntó la Luna.

El caminante exhausto de palabras guardó reposo. Sin embargo, los sollozos que residían en su cuerpo intangible ya no querían seguir encadenados; sin pretensión alguna de esto se escaparon de las ventanas de su alma y corrieron a través de sus mejillas. Cada una de las gotas de tortura que invadían sus arterias volaron. Volaron al compás de su prudencia.

—Las frases en mi libreta para ella deben acabar —pronunció el muchacho.

Lo decía con una notable aflicción entre sus ojos, entre esos agujeros negros que manifestaban consumirle.

—Luna… mi canción preferida se fue a un lugar donde no logro escucharla. Mi pluma favorita se fue donde no hay tinta. Mi arcoíris se escapó donde no hay colores. Su existir se marchó donde ya no hay existencia y probablemente yo me fui con ella. Quizás por eso estoy aquí, en el vacío, hablándote entre modorras. Contándote mis memorias para no olvidarla; ni lo que fue de mí, ni lo que fue de ella, ni lo que fue de nosotros. Yo estoy acá, viviendo de recuerdos, mientras que ella despertó de nuestro sueño.

Qué placer el haber sido la cura para el odio junto a ella, Luna. Qué placer el haber sido destrozado por los meteoritos de sus labios. Qué placer tener el dolor más bonito a causa de ella, el dolor que hoy dejo desvanecer en una gran estrella.

Tanto la Luna como la conversación de aquella noche se esfumaron. Se perdieron en el olvido; el viajero que buscaba luz la encontró en la Luna, pero esta menguó. La Luna nunca dijo motivos, ella sólo desapareció…

Por:  L’Amoureuse (Colombia)

instagram.com/_lamours


Únete a nuestras redes:

facbook             twitter-icon-circle-logo             instagram-icon-3cd2e3790075e545be9ea3a14fe12baf             tumblr_256             social_youtube_63

3 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Que hermosa y excelente composición.

    Le gusta a 1 persona

    1. loverbohemian dice:

      Muchas gracias por leerme. Sacado del baúl de los cuentos empolvados.

      Me gusta

  2. Julietha dice:

    Las palabras te desbordan, nunca te han ahogado. Por otro lado las frases de mi libreta, inexistente, te evocan algunas veces.

    Le gusta a 1 persona

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s