Que me acuerde de ti
no significa que te eche de menos.
Me cerraste el corazón
y ahora soy realmente feliz
sin tanto cuento.
Como un gato y sus vidas
aún me quedan varias por vivir.
Después de todo,
las estrellas fugaces
también piden deseos.
Encima del lodo
me respira otro rostro,
me acaricia otra piel.
Por suponer supongo
el relevo del pacto de tu sed.
Aunque me acuerde de ti,
prefiero que estés lejos,
que otro sol te haga sombra,
que otra boca te quite el frío.
Tu aliento me soplaba de cara,
y ahora su viento me ayuda a abrir las alas.
Me dejaste sin arena
en el reloj de la felicidad,
ahora tengo un desierto entero.
Y aunque me acuerde de ti,
mis pasos ahora van más ciertos,
mi sonrisa es sincera,
mi sístole y mi diástole
ahora se acompañan
cuando la miro y tiemblo.
Por: Raúl Zambrano (España)
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