¡Condéneme!

19

Sí, señor Juez,

yo le maté,

10 puñaladas al menos le asesté…

y me sentí muy bien.

Ese malnacido tenía que aprender

a dejar de joder.

Si volviera a nacer

lo haría otra vez,

no lo dude usted

señor Juez.

 

No hacía más que malmeter,

sólo hería por placer;

extorsiones sin cuartel,

afrentas por doquier

a mis hijos y mi mujer.

No me pude contener

cuando vi aquel papel:

 

“Debe usted saber

que yo tengo el poder,

debe usted comprender

que no se puede esconder,

que lo encontraré”.

 

Pero lo encontré

antes yo a él

y, con gusto, lo maté

y, por fin, me liberé.

 

¡Condéneme, señor Juez

por librarme de alguien cruel,

la pena, por injusta que sea,

que lo es

la acataré…

 

¡CONDÉNEME!


NOTA DEL AUTOR:

No olvidéis, querid@s lectores-as, que este texto NO se debe tomar al pie de la letra, sólo es una representación en verso de la parte que debemos desechar de nosotros mismos. La violencia NUNCA soluciona nada.

 

  (95).pngmamenmonsoriu (6)

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4 respuestas a «¡Condéneme!»

  1. Maravillosa rima, muy ingeniosa. Casi es posible palpar el placer del asesinato, el regocijo del hombre torturado.

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