Comemos MiErDA.
Bebemos MiErDA.
Trabajamos en puestos de MiErDA.
Hablamos con palabras de MiErDA.
No escuchamos una MiErDA.
Nos sentimos MiErDA.
Nos restregamos entre MiErDA.
Respiramos MiErDA.
Tenemos metas de MiErDA.
Nos estresamos por MiErDAs.
Compramos MiErDAs
que nos importan una MiErDA.
Tenemos ideales de MiErDA.
Somos unos sexistas de MiErDA.
Nos creemos todas las MiErDAs:
«No debemos remover la MiErDA«,
nos aconseja algún capullo de MiErDA
hasta el cuello de MiErDA
y nos tragamos su MiErDA.
MiErDA, MiErDA y más MiErDA…





Replica a OsKarTel Cancelar la respuesta