El amor todo lo cura. O eso dicen.
A mí el amor me ha roto tanto,
que la silla de madera que está en frente de mi escritorio
tiene miles de caídas y grietas
de tanto precipitarme.
El amor es tan jodido, que ni plumas
han sabido dejarme escribir todo aquello que quería decirte,
ni mis ganas han sido tan grandes
como para no callarme nada.
Tengo miles de besos en la punta de la mano
queriéndote acariciar cada noche al borde de una ventana
que tengo entreabierta
por miedo a que me queme el aire.
Tengo miedos. Grandes y fuertes.
Y que tú sólo has conseguido quitarme.
Perdona amor, soy novata.
Ni yo misma sé quererme.
No me juzgues y quiéreme tú, por mí.
Mis miedos están en el borde de la mesa,
junto con todos los poemas que te dediqué
y una sonrisa acorde a cada uno de ellos.
Quiéreme, lento
y bien.



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