Uno, dos, tres, cuatro
siguiendo el latido de su corazón.
Uno, dos, tres, cuatro
el ritmo preciso nos mueve a los dos,
el silencio es el eco de nuestra emoción.
Uno, dos, tres, cuatro
¡Cuidado, detente!,
escucha, alguien viene.
Me aparto, me abrazas
los pasos se marchan.
Uno, dos, tres, cuatro
reinicia la danza
y la pasión escapa.
Miradas cerradas,
compases quemados.
Uno, dos, tres, cuatro
arriba y abajo
desliza otra vez.
Derecha, izquierda,
da vuelta al revés.
Uno, dos, tres, cuatro.
Estrellas y luna, el mismo salón
ya no son dos almas sino un ventarrón.
Bailando mis labios se mecen en los tuyos,
de orquesta solo se escuchan susurros.



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