Hazme Desaparecer

Del cómic  No Me Esperes Levantada.
Dibujo: María  Frechel.
Guión: Tony Franco.

23 de Octubre. Ocho días para Halloween.

—¿De qué te vas a disfrazar este año, Sara?

—No sé. Otra vez de bruja, supongo.

—Para eso no te hace falta un disfraz.

—Ja. Eres supergracioso, Trabancos, ¿lo sabías?

—Me voy a trabajar. Hoy no me acerques en tu escoba.

—¿Te veré pronto?

—Ya te dije que vengas cuando quieras. Tienes llave.

—Sí, tengo llave.

Una mirada en picado. Dos dedos que enroscan un mechón detrás de la oreja. Un sorbo de café. Un pórtatebien y un escalofrío antes de Halloween.

—Oye… ¿Y tú, Trabancos? ¿De qué te vas a disfrazar?

—De agujero negro.


24 de Octubre.

—¿Seguro que ya no lo tienes?

—No sé, Trabancos. Me estás hablando de un ítem de mi infancia. Tengo 32 nocheviejas. Si lo hubiera arrojado al espacio la última vez que lo vi ya estaría en… Júpiter, por lo menos. Tendría que mirar en el trastero. O en el chalet de mis padres, tal vez. Pero… ¿Para qué lo necesitas?

—Para Halloween. Es para mi disfraz.

—¿Un hula hoop? ¿De qué vas este año? ¿De cría zombi de los 80?

—No, de agujero negro.

—Estás mal, Trabancos. De verdad. Estás fatal. No eres el de antes. ¿Te pasa algo?

—No.

—¿El curro bien? ¿Tomas suficiente café? ¿Todo ok con Sara?

—Sí. Sí. Bueno, tú búscalo, ¿vale? Y me llamas. Nos vemos en la fiesta de Tony, ¿no?

Un silencio de 4,4 segundos.

—Este año no voy.

—¿Por qué?

—No me apetece ver a… Bueno, joder, son las mismas caras de siempre. Los mismos temas, las mismas angustias full time.

—Pero irán disfrazados. No les ves la cara.

—Que paso.

—Vale. Búscame eso, Raquel.


26 de Octubre.

—No me lo digas. Es esa cosa que inventaste una vez.

—¿El qué?

Una mirada torcida. Una canción de Interpol. Dos rubias frías y belgas a punto de morir.

—Sí, ¿cómo era? La bolsa para meter bolsas.

—Oye, aquello era una idea genial. ¿A que sigues teniendo un montón de bolsas de plástico en casa? Y no sabes qué hacer con ellas. Habría funcionado.

—Ya te dije el problema que tenía tu invento.

—No me acuerdo. ¿Cuál?

—Que al vender tu bolsa para meter bolsas tendrías que entregarla en una bolsa. Y eso anularía su esencia. ¿Qué clase de bolsa para meter bolsas se vende metida en otra bolsa?

—Pfffff. Bueno, Javi, olvida las bolsas, ¿vale? Esto es un disfraz de agujero negro.

—Ya. Hmmm. No sé. No te tapa del todo. Y me parece pequeño. Además, ¿no podrías ponerle una especie de extractor grande detrás, o algo…? Para succionar. Para que funcione de verdad, y así absorbas cosas.

—Pero… No hace falta. Funciona perfectamente.


27 de Octubre.

—¿Qué te parece?

—Un par de bolsas enormes de basura sujetas a un hula hoop.

—Le he puesto estas tiras aquí, mira, para meter los brazos. Me lo coloco así, delante del cuerpo. ¿Ves? ¿No es genial?

—Pareces una Oreo con piernas, chaval.

—Ya. Gracias.

—Oye, ¿para qué es esto?

—No lo toques.

—Pero, ¿qué es?

—Se conecta al aro. Es para el campo electromagnético.

—Trabancos, ¿no estás llevando esto muy lejos? Es solo un puto disfraz de Halloween.

—Va a ir Eva.

—¿Eva? ¿Qué Eva? La Eva de…

—La misma.

—Entiendo.


29 de Octubre. Dos días para Halloween.

Dos latas de Monster. Cuatro pies descalzos. Una invitación a una fiesta de 10×15 cm.

—#tetemomasqueaunnublao. Ése es el hashtag, ja, ja. Y sigue esto, te leo:

»Considérate invitad@ a la mejor fiesta de Halloween de Madrid. Pero este año quiero disfraces originales. Que den miedo, pero no los típicos. Algo más trabajado. El que no me guste no entra en la cripta. Nos divertiremos un horror.

—Tony se implica mucho en esto de Halloween. Su fiesta es de las mejores. Ya ves, no te servirá lo de bruja este año.

—Es un freak. E iré como me salga del…

—¿Te enseño mi disfraz? Ya lo tengo terminado.

—Bueno.


30 de Octubre.

—A Sara no le da miedo.

—Vamos a ver, Trabancos. Es un disfraz de agujero negro. No de la Parka Negra.

—¿La Parka Negra?

—Ay, Dios. ¿Tampoco ves la lucha libre mejicana? ¿De qué galaxia eres?

—No sé. ¿Una con agujeros negros?

—La gente no puede tener miedo de algo que no puede imaginar. Si por lo menos tu disfraz hiciera algo, funcionara…

—¡Que sí funciona!


31 de Octubre. Noche de Halloween. Fiesta de Tony.

—Deidad creadora sobrenatural, con forma de bola gigante de espagheti con albóndigas, dice Wikipedia.

—Vaya. ¿Monstruo de Espagueti Volador, has dicho?

—Sí. La religión que lo venera se llama pastafarismo. Ja, ja. Surgió para oponerse a la enseñanza en los colegios USA de la teoría del diseño inteligente como alternativa a la teoría de la evolución. Se le va mucho la pelota a Rubén, ¿no?

—El caso es que es un gran disfraz. Bastante bueno. ¿Con qué lo ha hecho?

—Dice que látex y goma espuma. Se habrá gastado una pasta. Qué crack. Aunque me parece mejor el de Alicia, que se ha disfrazado de anciana BDSM.

—Muy borderline. Pero es bueno. Y sí, da pánico.

—¿Y Ariel? ¿Qué me dices? Inspector de Hacienda vampiro.

Mainstream. Aunque también da miedo. Nada es peor que Hacienda.

—Espera, Trabancos, que ahí tenemos a un Ronaldo descabezado y vestido del Atleti.

—Muy chungo. Pero original no. El Pelocho Licántropo me gusta más. Y me encanta “El Mal Rayo Te Parta”. Genial, ja, ja. Lo que se puede hacer con un trozo de cartón amarillo y un eslogan.

—El mejor es el de Chus, envuelto en esos folios: “Historial de Chrome de Luis Francisco Pascual”. Eso sí que es terrorífico. Y dice que es el historial auténtico. ¿Cómo lo habrá conseguido? ¿Lo has leído? Aterrador.

—Espero que Pascu no se pase por la fiesta.

—El tuyo también es bueno. Agujero Negro. Es original. Aunque no da mucho miedo.

—Ya. Tenía que haberme disfrazado de nuevo disco de Álex Ubago.

—Se trata de asustar, no de matar.

—No sería muerte. Sería tortura.

—Mira, ha venido Sara. Bueno, os dejaré solos.

—Hola, Trabancos.

—Hola, Sara. ¿Qué te has puesto? ¿Eso es ropa mía, no?

—Sí. Tengo llave de tu piso, ¿recuerdas?

—¿Por qué te has puesto mi ropa?

—Es Halloween. Pedían un disfraz original y terrorífico. Y lo que más miedo me da en este mundo eres tú.

Una mirada inquisidora, dirigida a un plástico negro. Una mirada opuesta, hacia ninguna parte, pues ni siquiera hay agujeritos para los ojos en el disfraz. Un silencio de 4,4 segundos.

—Creí que no vendrías, Sara.

—¿Estamos bien?

—No lo sé.

—Te mataré si me dejas, Trabancos. Y lo sabes. O quizá será un suicidio, ahora que voy disfrazada de ti.

—Ten cuidado conmigo. Soy un agujero negro. Podría hacerte desaparecer.

—¿Y cómo harías eso?

—Solo tengo que abrazarte.

—Me han dicho que ha venido Eva.

—Sí.

—¿Has estado hablando con ella?

—Sí. Me ha preguntado por una pelota de tenis. Y…

—¿Y…?

—Y ha desaparecido.

—Ah. ¿Absorbida por un agujero negro? Pasa con frecuencia.

—¿Me vas a abrazar o no?

—Sí, anda, lo estás deseando: hazme desaparecer.


10 de Noviembre.

Oye, Raquel, ¿fuiste a la fiesta de Tony?

—Este año no.

—Vaya. No consigo que nadie me cuente qué tal estuvo esa fiesta.

—Pregunta a Javi, Ariel, Chus, Rubén, Laura… La pirada de Alicia… Tú aún sigues en ese manicomio que ellos llaman grupo de Whastapp.

—Pero hace tiempo que no escriben. Ninguno. Y tampoco les he vuelto a ver. Es como si hubieran desaparecido.

Ja, qué bueno.

¿Qué bueno? ¿Qué bueno qué?

—Es gracioso lo que has dicho, eso de que han desaparecido… Porque precisamente Trabancos fue a la fiesta disfrazado de agujero negro. Le dejé mi hula hoop. No sé, me ha venido eso a la cabeza y me ha hecho gracia. Igual el agujero negro los absorbió a todos.

—Sí, en Halloween puede pasar cualquier cosa horrible. Y absurda, ¿no?

Un treintañero barbudo en monopatín. Tres pájaros callados en una rama. Una pregunta en el aire.

—Nah. En algún sitio estarán todos esos moñas.


28 de Octubre. Tres días antes de Halloween.

Hola, Eva. Sí, soy yo, Trabancos. Fede. Sé que hace mucho que no hablamos. Y sé que nunca había hecho esto de grabarte un vídeo. Pero es por un buen motivo.

»¿Has visto? Me he cortado el pelo.

»Bueno, quiero pedirte que este año vengas a la fiesta de Halloween de Tony. Así podremos charlar. Nos ponemos al día y esas cosas… Me gustaría verte. ¿Vendrás?

»Oye, ¿quieres ver mi disfraz? Lo tengo aquí. Es de tachánnnn agujero negro, ja, ja. Sí, como lo oyes. Raquel me ha dejado su hula hoop. Y he puesto estas bolsas de basura así, dentro del aro. Desde atrás puedo mover el plástico negro con las manos. ¿Ves? Es morboso. Bueno, muy de Halloween, ¿no te parece?

»Lo mejor es esto, mira. Esta cajita. Es un disruptor. No me preguntes de dónde lo he sacado. Es una especie de… Bueno, genera un campo electromagnético. Y conectándolo al aro pues…

»Mejor te enseño cómo funciona. Lo voy a conectar.

»Mira, ¿te acuerdas de esto? Nuestra pelota de tenis. Sí, aún la tengo. Y sigue poniendo lo mismo que pusimos*.

»Quiero que estés atenta. La voy a tirar hacia dentro del agujero. Ups. ¿Has visto? Ya no está. Ja, ja. Nada por aquí. Nada por allá. ¡Funciona! Y no es un truco.

»No es un truco. Es un trato: ven a la fiesta de Halloween. Y si quieres te explico cómo funciona. Tengo ganas de verte. Pero cuidado. Recuerda la pelota de tenis. Seré un agujero negro. Y puedo hacerte desaparecer.

Dos ojos incrédulos al otro lado de un monitor. Una pelota de tenis que ya no está, o tal vez sí, pero en otro lugar, muy lejos. Tres días para Halloween.

 

* “Este es nuestro planeta. Es de otra galaxia. Y va y viene entre tú y yo.”

Por: Tony Franco (España)

elpajarllenodeagujas.wordpress.com


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