A media luz me desvisto despacio. Antes que de la ropa, me deshago de los miedos.
Ante ti no habrá secretos, lo que ves es lo que soy,
con mi sayo de piel y mi alma a cuestas en el hatillo.
Contra tu pecho se acomoda tímidamente el mío y
de mi vientre hasta mi ombligo y
desde este hasta mi garganta recorremos juntos el mismo camino.
Durante unos instantes dejamos de ser piel y somos solo dos almas amándose.
En pocos segundos tocamos el cielo con la punta de los dedos y
entre las sábanas deshacemos el tiempo.
Hacia un final incierto me guían tus besos y solo quiero besarte
hasta que mis labios no den más de sí, hasta que se me parta la boca y me quede sin aliento.
Mediante cientos de rimas te convertiré en poesía, solo así serás para siempre, solo así serás eterno.
Para amarte buscaré espacios entre líneas para llenar páginas enteras pero
por olvidarte me arrancaré las palabras a tiras y
según pase el tiempo, desasosegado, hiriente, violento,
sin nada más que perder que tu recuerdo, ya que solo me queda eso,
sobre mi piel se escribirán nuevos versos y
tras de mí permanecerá tu sombra, inmóvil, oscura, perpétua. Corazón
Versus razón ¿quién será el ganador? No habrá vencedores, solo vencidos y una única
vía, la que señalan las mortíferas agujas del reloj.



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