El científico imberbe se metió a su máquina del tiempo (que más parecía una simple caja de cartón), no sin antes pedir a su audiencia que grabaran en vídeo sus últimas palabras para verificar los resultados: “Cuando salga de esta máquina del tiempo, lo haré en el futuro”.
Y efectivamente lo cumplió: cuando salió ya era el futuro respecto a la grabación inicial. Sólo que, a decir verdad, todos los presentes esperábamos algo más extraordinario.
Por: Alexandro Arana Ontiveros (México)
alexandroarana.wordpress.com
Únete a nuestras redes:



Replica a Nominados a Escrito de la Semana (edición 85) – Letras & Poesía Cancelar la respuesta