El Petiso Orejudo

¡Mamá, mamá!, que es que ya viene el Petiso, de siete años llevó a Miguel hasta un baldío, las espinas le han mordido, y a Ana Neri con una piedra en los sentidos.

Se hizo un edificio sobre Rosa, encima de la zanja de donde no salieron gritos, fue el Petiso, mamá, solo sus grandes orejas lo han oído.

Devuélvele los párpados a Julio, o al Marco Paz serás metido, envuélvete tú el hilo con el que has dejado a Arturo fallecido.

Siete de marzo, la bonita Vaínicoff, apágale las ropas, mamá, hazlo, que mis sienes se han dormido.

Los caramelos de Roberto, él se los ha prometido. Caramelos de cuerda y de muerte en un aullido.

De Carmen se escapa, para Neulener también, pero yo, el pobre Gesualdo y mis sienes en santiamén.

¡Mamá, mamá!, mete a Cayetano en un bohío, quémale los ojos y mételo al fuego, pásale un espejo que quiere verse arder sin perder su brío.

[Cayetano]

Cállate, niño, que ha sido una dama; las flores que clamas en cordones se vuelven; no hay puntillas en mis orejas sino en tus sienes.

Los bomberos llamean para ganarle al gato, se meten en el fuego; sois el cielo de Petiso, que acaba en el cuarenta y cuatro.

Joselyn Revelo

Nota del escritor:

Este poema fue basado en los asesinatos de Cayetano Santos Godino, conocido como “El Petiso Orejudo” (1896-1944), quien fue el asesino en serie más joven de Argentina, iniciando sus crímenes a la edad de siete años.

354 visitas

2 respuestas a «El Petiso Orejudo»

  1. Hermoso, leí la historia y la verdad me impactó, .Hermoso

    Le gusta a 1 persona

    1. ¡Muchas gracias! Y qué bueno que hayas leído la historia de Cayetano; en realidad es sorprendente tanta vileza en un alma tan joven.

      Me gusta

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas