Se desgranó la cuerda de arena sanguinolenta que tejí sobre la silueta del miedo.
Se acabó andar de puntillas,
de besar a medio gas,
de quitar la sed solo en parte…
….mientras la otra se ahoga.
Aceptemos que los pactos se rompen
y aunque se firmen contratos sin tinta,
siempre hay uno que se queda tatuado en la piel.



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