Eres como la nieve,
que tan pronto la puedo agarrar entre mis dedos,
fría
cortándome la circulación,
helando todas mis terminaciones nerviosas,
como empieza a escurrirse
mientras se deshace entre mis dedos
formando charcos infinitos de agua bajo mis pies,
evaporándose a las salida del sol de verano,
volviendo,
de nuevo,
al ciclo
del agua.



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