Yo creía que la tercera era la vencida,
pero nosotros ya vamos por la quinta
y hasta ahora lo único que se venció
son mis ganas de rechazarte,
una vez más,
no sé si somos la excepción
o la regla que sigue intentando
sabiendo que nada más va a pasar,
tampoco sé si seguir creyendo,
tanta fe me hace mal,
pero sigo confiando en tus ojos verdes
como desde el primer día,
el problema es
que tengo tus lunares contados
desde antes de haberlos tocado,
que todavía memorizo
el compás de tus labios
sobre los míos,
y que a pesar del tiempo
siempre estoy dispuesta a verte volver
sin pedir nada a cambio,
o sí,
una sonrisa nada más.
Ese siempre fue el problema
mi vicio a el incendio,
ese incendio que únicamente vos sabés provocar en mi,
sin querer, claro está,
porque cuando lo haces a propósito
término en ceniza,
solo espero que esta vez no me soples ni me corras,
porque prefiero que te corras mil veces en mi cama
y que cuando soples
sea la vela de tu cumpleaños
con un deseo incrustado entre tus pestañas,
mi boca sobre la tuya,
por siempre.
La tercera es la vencida
cuando no hay más amor,
o nosotros nos queremos demasiado
o es pura obsesión,
si nos vencemos me quedo tranquila,
yo hace ya tiempo que me perdí
-en tus pupilas-
es tu turno de caer
y el mío
de sostenerte.



Replica a Alberto Fernández Cancelar la respuesta