Tierra

Mira cómo la tierra -fértil y plena-, no realiza esfuerzo alguno para conquistarnos, para recordarnos que no es nuestra. Mejor dicho; somos de ella. Como hijos suyos volveremos a sus entrañas, y nos recibirá tan cálidamente, que no querremos salir de ella jamás.

Es la madre que cuida el sueño.

La sal nos abraza con su manto, entra en nosotros y apunta hacia las estrellas, nos volvemos uno, como el vaivén con el que fuimos creados, para luego nacer y convertirnos en viajeros y caminantes.

Ella nos pide que gocemos, que la cuidemos. Nuestras lágrimas recorren su cuerpo, la risa toca las raíces más profundas y estremece en cada rincón de este sitio al que llamamos hogar.

Fotografía: NASA.

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