Le susurrabas a mi ombligo
que tu vida sin mí
no era nada.
Y yo
sonreía
grabando tu nombre
en mi retina.
Memorizando tus formas.
Haciendo pentagramas con tus jadeos.
Que en noches de desamparo
tocaba
con las teclas de los dedos,
impregnadas de ti.
que tu vida sin mí
no era nada.
Y yo
sonreía
grabando tu nombre
en mi retina.
Memorizando tus formas.
Haciendo pentagramas con tus jadeos.
Que en noches de desamparo
tocaba
con las teclas de los dedos,
impregnadas de ti.



Deja un comentario