Podría decirte que será fácil.
Jurarte amor eterno.
Agarrar tu mano con fuerza y tirar de ti.
Arrancarte de tu mundo, ese con tantas raíces,
para traerte a este mío,
en el que abunda la sombra,
y no precisamente la del árbol bajo el sol.
Podría decirte que no hay por qué tener miedo.
Que los monstruos solo están en tu cabeza,
y que si los miras a la cara
se asustan y desaparecen.
Podría intentar decirte tantas cosas,
convencerte de que este es el camino,
que vamos bien,
que no nos vamos a equivocar.
Y te estaría mintiendo.
Porque sé que no será fácil.
Que en mi cabeza también hay monstruos
que parecen muy reales.
Que no tengo ni idea
de si este es el camino.
Pero sí puedo decirte
que debemos intentarlo.
Aunque sea una locura.



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