Y te sientes sola, porque nada importa. Tu pasado ha terminado y tu futuro está estancado, sientes vacío, soledad y rabia. Porque por primera vez en la vida, no tienes el control y eso te aterra, te aterra sentir esa vulnerabilidad que te hace ser la persona que dijiste que nunca serías. Te aterra tocar sus manos y sentir el frío, como si la felicidad efímera de la que todos hablan fuera solo un cuento chino. Y te preguntas ¿y ahora qué hago yo? Y aquí a las 3 de la madrugada, estoy dudando del universo, de mí misma, de nosotros, de ella, de ti y de mí. Quiero correr, huir o saltar a nado o por tierra, pero algo me retiene y esa carga ya pesa demasiado. Mi vacío se esfuma de la misma manera que nuestra estrella dejó de brillar.
Imagen: Unsplash


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