Él
que es capaz de provocar incendios,
mover continentes
y crear salidas de emergencia donde antes eran pozos sin salida.
Él
que es maremoto,
que arrasa todo por donde pasa
y que si nada sientes te hace sentirlo todo.
Él
que te promete siempres,
que sonríe entre el murmullo de la gente
y consigue que resuene en tu piel una y otra vez.
Él
que es valiente,
aventurero,
que salta en paracaídas,
que se prepara para un salto base,
que no conoce el miedo
y que nunca dejará de arriesgar.
Ahora es él
quien, distante, pone el freno de repente,
se convierte en un auténtico desconocido
y hace de las discusiones los más bonitos versos
capaces de romper corazones.
Él,
te deja como una aventura perdida,
un riesgo que no vale la pena tomar
y tú,
hecha cenizas le invitas a bailar.
Él,
que deja de ser valiente,
que abre el paracaídas
y tú,
que ves vuestra historia pasar,
decides lanzarte al vacío segura
de que el suelo nunca jamás pisarás.
Pequeños gajes de oficio de kamikazes con ganas de soñar.



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