La vida en verbos

Entonces sopló el viento

y cogí su aire.

Llené mis pulmones de fuerza

y salí a bailar.

Bailé con la pena ligera en mi copa

sudándola entre la gente,

y con la rabia en mi bolsillo encerrada

me pintaba los labios.

Crónica de una muerte anunciada.

Recuerdo los tacones con los que

pisé el adiós,

la decepción con la que me

hice una trenza

y el miedo con el

que recogí el corazón

de tus manos y lo volví

a colocar en mi pecho.

Noches de castigo e insomnio,

de maldecir a mis infinitivos perfectos

—debería haber marchado antes—

y no… pero el pasado con perspectiva

es solo como un día malo.

Ya,

miro al pasado en presente

y con todo futuro por delante,

dejando atrás todo pretérito

(im)perfecto contigo,

y me juego la vida

a unas cartas del todo

sin ti.

Ahora que el mundo

se ha puesto a mis pies,

y que mi gerundio perfecto

es soñando en otra cama,

se llenan mis tiempos verbales

conjugados de un único modo,

tú.

Rubén sampietro

 

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4 respuestas a «La vida en verbos»

    1. Gracias 🙂

      Le gusta a 1 persona

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