Escritores de Letras & Poesía José Carlos Mena (España) Reflexiones

Silencios de Hospital

La vida es lo que te va ocurriendo mientras caminas. Unas veces el paisaje es agradable y otras desechas la idea de recrearte en él por lo árido de sus colinas. Así, los avatares del destino caprichoso hicieron que pasase la noche en el hospital para acompañar a mi madre, aquejada de una angina de pecho. Allí el paisaje, aunque no quieras, te envuelve, te atrapa, te sustrae en completa contradicción de sentimientos, rebuscando pinceladas en el espíritu para enmarcar lo que ves, lo que sientes, lo que escuchas o, incluso, lo que no es perceptible. 

Y la mirada lo dice todo. Silencios ojerosos de noches en vela, de esperanzas que se desvanecen y resignación en los bolsillos. Lágrimas de impotencia, incómoda presencia de ritmos agotadores en el dejavú de la enfermedad. Frialdad en los pasillos somnolientos y un pensamiento ruin que desata voluntades enquistadas. Llanto de emoción primeriza en el parto de la ilusión, en el alumbramiento de un nuevo horizonte que busca construir puentes de entusiasmo.  Son las dos caras de una misma moneda, vida y muerte, dolor y alegría. 

Pero la maratón es un reto en aquellos duros momentos de camilla y quirófano.  Horas ganadas al reloj para vislumbrar una mejoría, una nueva oportunidad para vivir, para caminar, para seguir avanzando. Amabilidad de batas blancas que hacen posible lo imposible, que miman la piel ajada por la tempestad y sienten la ausencia del paciente. Tanto y tanto que percibir mientras el reloj se vuelve espeso, demasiado lento

Y la noche te da para más, para sueños y desvelos, para verdades a medias y vecinos desconocidos, para suspiros que se escapan como si se escapara el alma del baúl insondable de la memoria. Susurros, besos y despedidas, ruegos y lamentos, espera, paciente indulgencia y, sobre todo, la vuelta del silencio, ese silente compañero que amalgama tus dudas, tus misterios, los entresijos de la ecuación y la equidad de mis pasos. 

Sí, la vida es eso que pasa alrededor, esa obra tragicómica que protagonizamos y observamos, espectadores y dolientes a la vez, en completa integración con el medio. Y cada cual su mundo, su camino, su mirada, su pena, su esperanza y su silencio. Ese silencio de hospital, esa espera aséptica y melancólica que nos envuelve, cuando nos agarramos con fuerza a la vida. 

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8 comentarios

  1. Ese silencio que envuelve, esa esperanza de vida…
    El hospital es ese sitio donde te das cuenta, lo poco que valoramos a veces la vida y tener salud en ella….
    Gran articulo amigo mio!!!

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  2. Sabemos que los hospitales no son lugares agradables, supongo que habría que hacer algún tipo de reforma para que fueran más acogedores, más como un segundo hogar donde recuperarnos de nuestras dolencias y en caso de llegar el descanso eterno sentirnos arropados y preparados para dar ese paso… aún quedan muchas cosas por hacer al respecto querido primo. Me alegro que mi tía esté ya en casa y que esa experiencia haya servido para reflexionar de las cosas importantes de la vida. Como siempre digo sin Salud no se puede disfrutar de la vida, es el regalo más grande que podemos tener.
    Besos y abrazos primo.

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  3. Buenas noches José Carlos;

    La vida en un hospital no es sencilla ni para el paciente ni para el personal sanitario que lo compone. La sanidad tiene mucho que mejorar, más la andaluza y una de las grandes cosas que hay que empezar a entender es que el hospital no funciona solo gracias a ” las batas blancas” de hecho, los pijamas blancos ( verdes, azules… varían según el hospital y el área) son los que hacen verdaderamente posible que los pacientes evolucionen.

    Por otro lado, no he podido evitar pensar al leer tu escrito lo que habrás que tenido que pasar en ellos y no he podido evitar sentir la necesidad de mandarte un fuerte abrazo pues tus palabras me han conmocionado.

    Cuídate y nos seguiremos leyendo.

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    1. Cierto es querida amiga que un ingrediente fundamental para esa evolución son esos ángeles de pijamas de colores, cruciales para estos menesteres. Hay que mejorar algunas cosas todavía pues no es posible dormir 3 paciente más 3 acompañantes en la misma habitación… detalles que se deben arreglar para hacer más llevadera la estancia hospitalaria al enferemo y su compañía.

      Gracias a Dios ha sido un susto pero han sido dos largas noches repletas de suspiros y silencios en los que te planteas muchas cosas. De hecho, la mañana después de mi primera noche, escribí esta reflexión.

      Gracias por tus palabras y fijo, nos seguiremos leyendo. Un abrazo

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