Ahora,
que aún estamos a tiempo
de dar marcha atrás,
de volver a la calma
de nuestras vidas
por separado.
Ahora,
que solo hemos andado
los primeros metros
de un camino sin final,
que todavía podemos ver
las huellas que nos llevan
al punto de partida.
Ahora,
que no es demasiado tarde,
que todavía no hemos
saltado del avión
ni abierto el paracaídas.
Ahora,
que la puerta aún
no se ha cerrado
a nuestras espaldas,
permitiéndonos deshacer
nuestros pasos
sin grandes magulladuras.
Ahora,
que solo nos hemos
cogido la mano
y mirado a los ojos.
Ahora,
que aún no hemos
pulsado el botón
para que el reloj
de nuestra vida en común
se ponga en marcha.
Aún estamos a tiempo
de aguantar nuestra coraza.
Porque los dos sabemos
que el velo caerá
al calor del primer beso.
Y entonces ya no habrá vuelta atrás.



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