Mil historias olvidaste olvidar.
Tu cuerpo tiene huellas que me gustaría borrar,
mientras tú me dices que son la prueba
de amores que no han sabido pasar.
Jacinta, para qué sufrir si ya no están,
¿por qué te empeñas en recordar?
Si las manos se han soltado ya…
¿No es mejor cerrar los ojos y continuar?
Jacinta, si pudieras verte con los ojos que te veo,
si pudieras creer en lo que aún no te muestro.
Si pudieras siquiera acercarte sin miedo,
te besaría incluso la sombra y hasta los recuerdos.
No dudarías ni un momento,
en que fueron tontos ellos
que no supieron besarte ni el alma ni el cuerpo.
Tontos ellos, que no vieron la magia de tus sueños.
Jacinta, ven conmigo a bailar
en este cuarto frío,
aquí en la oscuridad de dos almas,
que se han vuelto a encontrar.



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