Sal de tu zona de confort, me dicen.
Arriésgate a nuevas cosas
y ten la valentía de dejarlo todo atrás.
Que la tranquilidad de tu casa no te ate
ni te haga ‘esclavo’ a un lugar.
Viaja, encuentra en sitios que imaginaste conocer a gente inimaginable.
Da un salto al vacío y descubre que la caída no es tan honda, que el susto es efímero y que la alegría es eterna.
Y sí, puede que tengan hasta razón pero quedarse también es una muestra de valentía que pocos entienden.
Soltar algunos sueños,
al menos por un tiempo indefinido,
para no hacer daño con tu ausencia a alguien requiere de más coraje del que se cree.
Y no me malinterpreten, quedarme no es una obligación a la que fui condenado; es más, lo disfruto.
Pero no me juzguen si nunca tuvieron que elegir entre su vida y la de alguien más.



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