De todas las malas decisiones de mi vida
comer todo el día con o sin hambre
callarme las ganas de decir que no
las ganas de decir que sí
las ganas de decirles basta
a los que me empequeñecían
con su lengua
su mirada
su indiferencia
su burla.
De todas las malas decisiones de mi vida
el no saber cuidarme
y taparlo con horas y horas
de trabajo y estudio
como huyendo de mi propia ayuda
en busca de otra mejor.
De todas esas equivocaciones
solo me quedó
aprender a agradecer
y seguir adelante.



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