Le extrañaba el silencio que gastaba la tarde

Le extrañaba el silencio que gastaba la tarde,

como un presagio incierto de rayos y aquilones.

Una brisa de muerte inundaba el espacio

en un tronar de motores que venía de lejos.

 

El miedo inyectaba los ojos en sangre,

los niños miraban con luz interrogante,

la muerte esperaba abriendo su capa

y blandiendo el filo de su sangrienta guadaña.

 

Se produjo un ocaso de blancos fogonazos,

bajo un sol mortecino

y muertes de habitantes,

y sangre, y más sangre.

Y muros derruidos y casas derribadas,

y escombros,

y gritos,

y más sangre.

 

El miedo inyectaba los ojos en sangre.

La rabia expulsaba torrentes de lágrimas.

Cesaron los motores

y las vidas segadas,

y un éxodo humano

comenzó una caravana

de desgarradas almas.

67 visitas

Una respuesta a «Le extrañaba el silencio que gastaba la tarde»

  1. Sensacional, sin olvidar la gravedad de las situaciones a las que creo alude. Un saludo.

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas