Cuentos/Relatos Escritores de Letras & Poesía La escritora cotilla (España)

La reunión

Hace ya algún tiempo que a mi cerebro le hace la corte un pensamiento que de entrada me parece absurdo. El problema es que esa misma idea que me ronda me tiene ganado el corazón, así que entre los dos se han aliado para que mi mente analítica les dé una oportunidad.

He decidido muy a mi pesar concederles en mi apretada agenda una cita para que me presenten su proyecto a ver si me convencen, y esta ha sido la situación en la que me he encontrado.

El corazón nervioso y totalmente emocionado me ha presentado oficialmente su absurda idea de dejar mi casa, mi trabajo, mi familia, mis amigos, mi club de golf, mi siesta de los sábados, mi corte de pelo mensual desde hace quince años y algunas cosas más que no voy a reseñar por mi pánico a las listas largas, para que me vaya a vivir a la otra punta del país y le dé una oportunidad al amor. El amor… ja. Esa absurda idea del amor…

La absurda idea del amor toma la voz entonces en la reunión, y me propone, sin garantía alguna, un viaje de ida a la felicidad. Me promete, y esto sí que es increíble de verdad, que me dolerá, que tendré miedo, que lo pasaré a veces mal, que puede ser que algún día dude de si lo que hice estuvo bien o estuvo mal, que el riesgo es alto si se quiere ganar…

Y entonces se atropellan los dos, mi corazón palpitante y la absurda idea del amor, no se dejan hablar el uno al otro mientras se dan la razón, me quieren convencer con unos argumentos tan sólidos como una pompa de jabón. Y yo los miro con mi máster de analista de riesgos, mis cursos de prevención, mi taller de primeros auxilios, mi marcado sentido común; los miro y parece que van a explotar de la emoción.

“Bueno” les digo y me miro el reloj. Y de repente la idea de pasar un día más lejos de ella se me antoja una locura insufrible. Y comienzo a albergar la esperanza de una vida mejor. Y empieza a dejar de importarme dónde porque solo me importa ya con quién. Y sé que no hay vuelta atrás, que estos dos me han tendido una emboscada con la reunión, no hay remedio para mí, tengo perdida la negociación. La siento correr por mis venas, es demasiado tarde para decir que no. Y comprendo que, por primera vez en muchos años, estoy total, brutal y completamente desbordado de ilusión.

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