En una noche invisible,
no hubo guitarra que me quitaras de mí.
Ni siquiera la ausencia de mi vela,
impidió desbordarme en el rio de letras,
desde mis entrañas.
En una lucha invisible,
encontré el suspiro de la noche,
y en medio de la pausa,
me sorprendió de día,
el deseo de tenderme,
como mulata en lechos ásperos.
Buscaba algo que saliera de mí,
mas solo en la espera del grillete humano,
Dejé hasta aquí estas letras.



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