Por no poder dejarte me abandono,
por no saber tenerte me consumo,
del fuego del amor nos queda el humo,
de todas las promesas, abandono.
Mal te supe querer, no me perdono,
bien no te supe amar, y no lo asumo,
te arrugué el corazón, bien lo presumo,
que ni con la hiel rota lo almidono.
A qué tanto te quiero en el alambre,
a cuenta de un amor en bancarrota,
siguiendo tu suspiro a donde fuere.
Ya se secó la miel en el estambre,
sin zángano, sumido en la derrota,
la flor que fue el amor marchita y muere.



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