Comencé a escribir en contra del itinerario,
solo necesitaba escribir,
como suelo hacer cuando estos lobos inundan mi cabeza.
Aullando como hambrientos y necesitados de una mente racional que los escuche y los entienda.
Más que lobos, pensamientos, ideas, ruidos, monstruos.
Ponen en pausa conciliar el sueño,
y en el transcurso del reloj y las oportunidades,
estar sentada mirando hacia la nada,
es el índice que acompaña a otros seres a esperar el momento indicado.



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