Invierno

Estoy solo;
el silencio me antecede,
el murmullo de veloces
vehículos 
y los motores que roen
el vibrar que quiebra mi temple.

Sigo pensando en caminar
por arboleda trunca y
con su mano de peonía: libertad.

La humedad mata mi pensar
quiebra el hilo de la tempestad,
siquiera concentrarme puedo
por clima tan austero;
si fuese escoba,
rogaría ser sombrilla.

Pesado, cansado y desgastado;
Buenos Aires maltrecho,
no linde su plata, mero canasto de pajonal.

Sarta de sentires de invierno oculto,
me tiene sin poder brillar
¿Cómo centrar la vista?
Si los perros
ladran a la distancia;
se oye vuelo divino
de un arcaico ruido en el matorral.

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