Mi escalera

Me preguntabas que qué quería cenar
y no entendías
que lo que yo tenía era hambre de ti,
de devorar tus miedos,
tus entrañas
y esos labios cosidos a medida de mi piel.
Mi alegría se medía según mi columna vertebral era como una escalera
y, cada hueso,
como un peldaño                                                                                                                                    que subías beso a beso.
Pierdo el equilibrio yo si apartas tus dientes de mi vientre
y aterrizas, gitano,
en otras carnes a las que disparar.

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4 respuestas a «Mi escalera»

  1. y esa hambre no se satisface sola…Besos al vacío

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    1. Comentarios como el tuyo alimentan, así que gracias.

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  2. esa hambre que no podemos saciar…pues el vacío solo se sueña…Besos al vacío

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  3. Las malas hambres nos hacen caer al vacío

    Le gusta a 2 personas

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