Opinión Valeria D. Rubio (México)

Un día en la biblioteca

Cuando somos conscientes del tiempo y del momento en el que estamos parados, es imposible no sentir algún tipo de nostalgia. Saber que estos días ya no volverán, que somos más viejos que ayer, pero lo más jóvenes de lo que nunca seremos. Ver tantas personas, saber que mientras estudiamos somos transitorios, simplemente estamos de paso. Saber que esto es lo que pasa con nuestras vidas continuamente

Nada dura. 

De nosotros depende, en algunas ocasiones, lograr que las cosas duren y perduren, lograrnos eternos, interminables, atemporales. 

Veo a mi alrededor y lo único que veo es alegría pura, al ver seres queridos o simplemente compañeros que finalmente entienden la lección que pacientemente le han explicado durante una hora, parejas compartiendo parte de su juventud, sin la certeza de que eso en particular perdurará, sin saber que habrán más lecciones por entender, algunas que nos harán perder la cabeza, no querer seguir más, no querer durar más. 

Ahora, en este momento se siente como si la eternidad estuviera de nuestro lado, como si el mundo entero cupiera dentro de nuestras manos, como si verdaderamente fuera de nosotros de quien depende el mundo. 

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