Geometría

Cruzo el rectángulo de tu puerta,

detrás el mundo plano a veces, a veces lleno de aristas,

delante, el universo de tus curvas

donde esperas en desafiante ángulo al plano elevado de tu lecho.

Las miradas se cruzan en un punto que estalla en mil rectas

que atrapan como una telaraña invisible

tirando de mí hacia la elipse de tu cuello

que se estira en recta imperfecta.

Recorro su base deslizándome hasta el óvalo de tus labios

donde crecen los suspiros en progresión aritmética,

que me lleva en espiral descendente a las pirámides de tu torso

cuyos vértices desafían cualquier ley gravitatoria,

y una triangular lengua tangente,

que quisiera ser secante para llegar hasta el corazón

avanza el plano de tu vientre con su centro circular

que alimenta la vida y el deseo, que me pierde y me arrastra

a la bisectriz que conforma el variable

e inquieto ángulo de tus muslos cilíndricos,

y se funden dos cuerpos no tan extraños,

cóncavo y convexo, unidos en un punto en el espacio

y se me olvida la lección,

todo lo sabido y me invento de nuevo

con el ansia de aprenderte una y mil veces,

aunque confieso que en esta materia no me importa ser repetidor.

Ni ser un cateto, si me apuran, si la hipotenusa eres tú.

No sé quien dijo que las matemáticas eran aburridas sin duda no conocía esta dulce y excitante manera de aprenderlas.

Imagen de Stefan Keller en Pixabay . Editada.

Publicado por Elfogris

Lector compulsivo casi desde que aprendí a leer, aficionado a las artes en general y a la pintura en particular, la voluntad de escribir me fue llegando poco a poco, empezando más como un método de relajación y abstracción tras el trabajo que como una pulsión interna, poco a poco esa costumbre se fue convirtiendo en casi necesaria, un medio de expulsión o expresión que se ha ido manteniendo en el tiempo y que he aprendido a disfrutar de manera reposada. Sin más pretensión que plasmar las inquietudes que me remueven de alguna manera, tengo que reconocer que la sensación de reflejarlas por escrito, sacarlas de donde surgen, a veces la cabeza o el corazón, a veces las tripas, y dejarlas en algún lugar para quien las encuentre, y pensar que alguna de ellas pueda pellizcar a alguien con quien comparto al menos ese interés aun sin conocernos, completa el círculo de una manera muy gratificante. Ahí sale ese pequeñito ego necesario. Espero seguir compartiendo mientras continúe este pálpito y sienta que puede haber alguien al otro lado que se muestre en sintonía, en el fondo o en la forma, con mis escritos.

5 comentarios sobre “Geometría

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