La última caída

Aún tenía el puñal,
a medio hundir,
en la última caída.
El mango orientado a tu mano,
y tu mano
endurecidamente vacía.

El piso lejos,
y nosotros suspendidos.
En un estuche metálico
que colgaba de un cordel,
como una presa arácnida.
En un ataúd plateado juntos,
pero aislados.

Como día y noche;
como agua y fuego;
como araña y mosca;
como araña y cuervo;
como vida y muerte;
como vos y yo.

Nueve veces
la sombra devoró la luz,
en franjas horizontales,
como una cebra
que piafa desafiante.
Nueve veces me miraste,
y lo omití.

La última caída,
la que daña sin impacto,
siempre es la más lenta,
la más dolorosa.

Publicado por Kaburrrrrr

El pájaro que canta sobre el techo, sobre la armadura de pulidas tejas; con el pico embarrado y las alas empapadas de cielo; se parece a mí, cuando te busco por las mañanas.

2 comentarios sobre “La última caída

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