Jardín inexistente

No sabría decirte

dónde guardo los besos

que nunca me has dado.

Las fotografías,

tu ropa,

tu olor,

el sonido de tu voz.

Todo, formando parte de un entramado

de pesadillas intermitentes,

soltadas al aire,

rebeldes sin causa,

vagabundas de mi calle.

No sabía decirte

dónde las guardo,

si formaron parte de las espinas

de una rosa por fin muerta,

o si fueron raíces de un árbol

que ya no existe.

81 visitas

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas