Hatillo

Cambiar de lengua

también es una mudanza.

Llenar la boca de sílabas

como quien llena las cajas vacías.

Apilar oraciones,

colocarlas en la furgoneta.

Abandonar el lenguaje

marcharse de la casa.

Dejarlo todo vacío

y no decir nada.

 

 

Publicado por Cristina Angélica

Hice de un corazón roto, arte.

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