Parece que los dos hemos llegado
a la misma inescapable conclusión.
Pero somos bastante parecidos el uno del otro
y ninguno moverá sus piezas del tablero.
Sí, aquello que llaman enamoramiento
puede verse como un juego de estrategia.
La pregunta real en este caso
es si alguno llegará a romper el status quo,
y cómo será la forma en que reaccionará el otro
si es que esto sucede.
En fin,
es bueno saber que cuando menos
ya hay dos jugadores presentes en esta partida,
y no es un solitario más.



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