Exilio y prolongaciones

Me he exiliado en esta patria mía,
este pedazo de concreto y flores,
por motivos de amor y desamores,
y por dolor y por melancolía.

Estoy aquí, ascético y sin suerte,
lleno de expectación y pobres dudas,
sintiéndome el peor Judas de los Judas
y sin motivación para la muerte.

No hay ni visitas ni visitadores,
ni el viento corre y ni el rencor aflora,
ni el tiempo pasa, ni el dolor empeora,
y ni mi alma busca los vigores.

Estoy cansado y a la vez cansado,
soy un manojo de contradicciones,
ya no disfruto cantos o canciones
ni anhelo un buen nombre o un legado.

Soy un juego de palabras y acertijos,
me siento verdaderamente extraño;
éste no ha sido y no será mi año
por más que rece al necio crucifijo.

Todo es extraño. Todo es la desgracia.
Este poema mismo está deshecho:
sin medida, sin voz, todo malhecho,
sin cadencia, sin melodía y sin gracia.

Nada me queda, solo mi memoria.
Nada me queda, solo mi tristeza.
Nada me queda, solo la certeza
de que hace mucho me engañó la gloria.

Publicado por Oscar Molina

Adolescente. Leo y más o menos escribo. Me gusta el té simple, la noche estrellada y el amor imposible; creo que el azul es el estado natural de las cosas y me aferro a la poesía como instrumento de cambio.

3 comentarios sobre “Exilio y prolongaciones

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