Así te descubrí

Descubrirte fue una casualidad, una suerte entre millones, de esas inesperadas que te embargan y te elevan.

¿Conoces esa sensación que te llena cuando descubres algo que no esperabas? Como cuando metes la mano en el bolsillo de un pantalón que hacía siglos que no te ponías, y encuentras un billete con infinitas arrugas. Algo ínfimo que te llena y se convierte en imprescindible. Tu comida favorita en casa de tu abuela, el olor de la colonia que tu madre usaba cuando eras niño,el sabor del café a media mañana, o ese primer beso.

Sensaciones. Placeres. Vida vivida sin más expectativas.

Así fue como te descubrí, esperando sin esperar, como ese que se acerca demasiado a ver las olas romper contra el acantilado durante un temporal, que confía en que nada le va a ocurrir y no se puede perder ese espectáculo de la naturaleza y, sin embargo, es arrastrado sin remedio bajo el agua.

Tú fuiste mi corte de digestión imprevisto, me dejaste sin aliento y llena de ilusión. Eras quien andaba buscando dentro de mí, ese pedazo oculto por la ordinariez de la vida cotidiana.

Imagen de karosieben en Pixabay

Publicado por Andrea

Un cappuccino, mis libros, una puesta de sol naranja y el mar: momentos que no tienen precio.

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