Enciende el aullido de la sangre,
el adormecido grito de júbilo,
la pasión que alimenta las mareas,
el desnudo aguafuerte
de la vida cotidiana;
mientras teje el sudario,
mortaja que le une
a la fuente primigenia
y ancla el mundo,
da vida y alimenta
la lluvia y las aceras;
trabaja y crea un universo donde
habita la ciencia exacta de la vida,
el corazón de la luz que nos ilumina.



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