Pinta la tierra en su piel paisajes,
hay cosas que las hemos hecho
desaparecer y han vuelto.
Es artista, lienzo y acuarelas;
de la muerte ha surgido lo que no era,
no obstante, lo que estamos matando
no alcanza lugar: es lo que estaba bien.
Su mano ligera de viento
a cada segundo
repinta y transforma su rostro;
le da aliento a una obra viva.
Y es con sangre su forma
y mi carne;
lloro. Una gota mide un centímetro.
Llora un poco más: ahora quiero el verde.
Verde y azul: la pradera y el mar.
Pero nace de esa obra otro pincel
con el ansia de pintar sus propios artes,
aún a costa
de a su madre darle sepultura
bajo el peso egoísta de su trazo.
La presa está vacía;
no hay ríos, ¡está el océano
tragándose a sí mismo!
No hay manera de seguir escribiendo
porque voy a morir por no poder vivir
por no poder pintar por no poder beber
y no poder llorar.
Ardiente sol de la miopía
quemas los colores,
no ves más allá de tu deseo
dejas cenizas a tu paso.
Llenos de sangre y agua
estamos vivos.
El cántaro vaciado sobre las bocas
es un sueño,
el sueño es un deseo
y el deseo es siempre avaro.
¿Qué es un pigmento sin agua?
Polvo
Roto papel
un pincel petrificado.

Francisco R. Garcisán
@frgarcisan
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Miriam González
@mer_adonai
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