La ausencia reflejada

Cadáver exquisito sobre el silencio creado por doce miembros del colectivo.

Aún en la sala más concurrida,
en esta casa, busco el susurro,
la gran ausencia colmada de espejo;
y la blanca voz de nadie calla un nombre.

El cielo asciende al imposible llanto,
las aves trazan un pausar ignoto,
contonean sus andares,
se adelantan a los tropiezos.

Y aquel murmullo nunca desaparece;
esa voz que taladra o acaricia.
Espumero perdiendo palabras
en una concha boca arriba.

Refugio sin voz, quietud silenciosa,
hallo en ti la paz que perdí.
Huyo de un beso ofrecido
y el silencio proscrito me agarra.

Como si la mañana se esfumara,
en un vaivén de complicidades.
El silencio como barrera,
entre lo inefable y el mundo.

Una trinchera de silencios
enredados entre raíces mordazas,
raíces de un pasado ya marchito
callando en la nada… nada… nada…

85 visitas

Una respuesta a «La ausencia reflejada»

  1. Un enorme gusto ser parte de este poema!

    Le gusta a 1 persona

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Búsqueda avanzada

Entradas relacionadas