Evocaciones de invierno

Hablar con voz dulce,
y narrar con sutileza de escritor
la cotidianidad más nimia.
Especializarse en el fraseo azucarado
y en la musicalidad del silabeo.
Saludar con sonrisa beata
y con encanto de Lady Diana.
Traer las manos siempre aterciopeladas
y dispuestas a servir,
a acariciar,
a pintar,
a crear con paciencia de alfarero;
y los brazos de algarrobo robusto,
ansiosos de sostener
y de mutar en nido.
Dejar la puerta de casa
siempre abierta y expectante
por la visita de los afectos.
Portar en el pecho
un amor inmenso.
Un amor cosido a dedal,
y cocido a fuego lento.
Un amor que remienda
y se sustenta en las segundas oportunidades.
Un amor de maestra
que convierte las tizas en varitas mágicas,
el cuento en canto,
y la infancia en toboganes de chocolate.
Un amor como el de mi mamá.

dorita paez gimenez escritora poeta

Dorita Páez Giménez
@mariadoritapg
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